Meditación sobre Sandy

Un altar para el tormento; conforman su estructura entidades mutiladas, algunas reconocibles, otras irrecuperables. En él se mueven los condenados a trompicones – deshechos angustiados, sus gritos en homofonía inmisericorde. La melodía se diluye en el sonido, el texto es impreciso y banal. El altar, como conjunto, no es agraciado y nadie reconoce su existencia – quizás porque nadie lo espera. Sin embargo, poco hay ajeno a él.

El comienzo es desidia, informe, lejana a la realidad. Su núcleo es lo insuficiente del vivir, la carga de los horrores que vendrán. Lo privado llevado a lo común, a lo compartido, a lo popular, se presenta como condenación. Tres avisos cierran la presentación, con una sombra lastimera que languidece.

El agua inunda al poco, las palabras flotan y se mecen en ella. El desinterés se consume en su afirmación vacía, culmina en la práctica amorosa de lo barato y lo improductivo. La meditación sin fruto se presenta mediante una reflexión innecesaria, contaminando el espacio.

Le responde el reflejo de su desvarío, el dolor del contenido que no encuentra correspondencia, quizá porque nunca tuvo nada. Se despierta ante la negación. La comodidad del vacío se interrumpe, a pesar de todo, en lo extraordinario, bloqueando la huida de lo justamente liberado – no es posible escapar, aún cuando se desea otro camino. Estertores.

Se introduce un júbilo improcedente ante el reconocimiento de lo cautivo, una fachada despreciable y prescindible. La reafirmación sonora de la voluntad insuficiente, de nuevo en escena, tortura lo sensible. Indefensión y abuso. La mutilación provoca rechazo físico, y el amor, afectado por el dolor, se invierte. Celebración de la ignorancia y no reconocimiento del tormento, incluso entre dos individuos que sufren.

La insuficiencia se cierra con agonía inesperada; el resultado es atemporal.

The 1000 Palos Tale (II)

Y mientras la humanidad intentaba comprender los límites que se había impuesto, una chica llora por un feto fallecido.

Ese Palo se parece al Palo. Lo analizo gracias al Palo. ¿Qué me dice ese Palo? Es distinto a lo que dice ese otro. Qué corriente más expresiva, qué Palo más expresivo. Ya, no lo ví, pero quizá fue único.

Yo no veo Palos – decía un niño a su madre. – Yo veo Palos.

Se coronó Rey y dominó con su garfio de hierro.  El reino de terror.

– ¡No hay que comer! – gritó su sacerdote. – Antes hay que aprender a utilitzar los Palos. Así la humanidad aprenderá a apreciar el valor del Palo.

Qué vergüenza protestante. Qué escándalo colectivo. Muerte en el circo.

– Tú ves demasiados Palos. No eres apto. No hables. Cállate  o te mato.

– Eres tú el que habla de Palos. Yo hablo de Palos. ¿Do you see that, don’t you?

La peste se extendió y las mañanas brillaron. ¡Qué energía, qué resurrección!

La nueva era se coronó y las mujeres dominaron las ciudades. O fueron los hombres. O quizá fue Palos. O fueron Palos.

– No puedo más, querida. Tu Palo me vuelve loco.

¿Y con qué distinguían los Palos? A tientas y harapientos, les llaman a orar.

– ¡De cara la pared!- una sacerdotisa enfadada

– No me obligues a mirar la pared hecha de Palos. Por favor.

Empalada por una lanza, la convirtieron en Palo. Y creieron que así podrían salvar el mundo.

Pero en el fondo lloraban porqué se escondía la muerte.

– El mito del Palo, que provoca sombras en el suelo. Y la gente ve las sombras y ve el Palo y se creen esclavos de una realidad. Pero es falso, eso es falso. Tienden puentes de Palo para llegar a los Palos. Y se olvidan de que quizá no existan.

– Pero Pedro, ¿qué es eso?

La civilización se colapsó en su pasado, en su presente. Los muertos regresaron y los vivos siguieron muriendo. Se saturó el entorno, se oía los cantos de los muertos, las interpretaciones de los muertos, las imágenes de los muertos,  deshechos. Esfuerzo tóxico. Si a nadie le importaba un Palo, ¿para qué se ataban a él?

The 1000 Palos Tale (I)

Una familia en un campo. No veían nada ni hablaban a pesar de la luz y los pájaros.

El hijo mayor vió un Palo. Dijo que quería ser rey. Mató a sus padres y hermanos, y preparó a la hija bastarda. Copularon hasta 5 críos. El rey habló bien del Palo. Los hijos aceptaron al Palo como algo relevante en su vida.

Todos, menos uno:  habló sobre la maldad del Palo, su mal ancestral. Lo mató el rey con una piedra.

El rey murió y le sucedió su primogénito. Se vistió mejor que su padre y decoró el Palo con luces de colores. Su hermano menor se vistió con símbolos extraños y copuló con una hermana. Al cabo de tres generaciones vivían 50.  Al cabo de tres generaciones el rey vestía mejor todavía y había mucha gente vistiendo con símbolos extraños. Ahora besaban el Palo cuando lo veían, le pedían que su vida fuera larga.

Un hombre ciego se golpeó con el Palo. Sus hijos odiaron el Palo. Una noche lo cortaron. Al día siguiente el Rey murió de ansiedad. El hombre ciego se coronó Rey después de matar la descendencia del otro. Uno de sus hijos vio otro Palo, un poco más lejos. Decoraron el Palo con luces de colores.

El siguiente rey dijo que el Palo era Dios y se sacrificó delante.

La siguiente reina dijo que el Palo era malo pero vio otros Palos alrededor y obligó su pueblo a venerarlo en un reinado de terror.

El siguiente emperador se distanció del Palo, prefiriendo pensar en Ropa.

La siguiente emperatriz regente volvió a los métodos antiguos y recuperó el reinado de terror.

El rey joven ató la emperatriz regente entre el Palo y otro Palo y la mató.  Dijo que era una mártir del otro Dios, el verdadero, el del Palo de más allá.

El pueblo se reunió alrededor del Palo y realizaron un nuevo ritual que existiría los 150 años siguientes.

El rey extranjero cortó el Palo y se hizo un cetro masturbatorio. Al cabo de poco la práctica sería prohibida por su mujer, enfadada porqué se había quedado sin, y la prohibición llegaría hasta 1300 años más tarde.

La Princesa robó el cetro y se lo llevó a una cueva, donde daría luz a un hijo que viviría para crear una nueva ciudad y derrotar el rey extranjero.

Cada ciudad tenía un Palo en el centro, pero estaban llenas de Palos. Los hombres y mujeres ciegos chocaban y maldecían su suerte. Instalaron un sonido para avisar sobre la cercanía del Palo, pero solo lo oían los pájaros.

Los reyes de cada ciudad lucharon y ganó uno, pero la otra ciudad no se rindió y vivieron enemigos. Se prohibió confraternizar con el enemigo y mataron a todos los que lo hicieron. La ciudad perdedora recuperó la práctica del cetro masturbatorio y adoraron cabras de labios plateados.

Una mujer se convirtió en Profeta y habló sobre las bondades del Palo azul. La gente se volvió loca y la coronó reina. Pintaron cuadros de formas alargadas y bailaron alrededor del Palo azul.

Un rey negro mató a la Profeta Reina y moriría al día siguiente aplastado por un Palo grande.

Un descendiente del Rey original escribió la historia de su vida.

Guerra de sucesión entre las dos ciudades. Sale vencedora una reina manca que se pintó la cabeza de amarillo. Todos se pintaron la cabeza de amarillo, excepto los que decidieron que no había Palos amarillos y planearon una masacre.

La invasión de extranjeros los castró a todos y eligieron como Reina a una niña. No le gustaban los Palos y vivía aterrorizada. Se odió los Palos los siguientes 30 años, hasta que se recuperó el Palo azul y se habló de su gran poder y resistencia al paso del tiempo. Decían que el Palo era inmortal y se tatuaron el Palo en su frente.

El tatuaje provocó tumores pero curarlo era muy caro y los enterraron bajo una capa de hormigón. Al cabo de 40 años un terremoto abrió una fisura en el hormigón y aparecieron los cadáveres. Se creó una disciplina para analizar los colores de la tierra de la fisura. Descubrieron un Palo.

Al cabo de 100 años ese Palo estaba en un trono de metal y sangre. La gente se mutilaba encima y se peleaban por ensuciar los espacios limpios.

Un nuevo Rey consideró eso como una práctica impía y habló de una nueva Diosa Palo Justiciera que eliminaría todos los bárbaros que siguieran practicando. Su Sacerdote principal copuló con el Rey y los convirtieron en Dioses.

La siguiente Reina se distanció de la Religión y propuso entender los Palos como Palos. Era demasiado moderna y la ejecutaron.

Su hija huyó y al cabo de 2 años se convirtió en Reina. Recuperó el reinado de terror para no ser ejecutada.

Su hijo fue Rey y lloró por todo el dolor en la Tierra. Descubrió un vestido del primer Rey y la gente decidió que era la mejor etapa de la historia del país.

Una misión exploradora descubrió una llanura con un Palo y se instalaron. Vistieron el Palo con una flor. Al cabo de poco conquistaron todo el territorio, incluída su ciudad natal, al mando de un Rey chiflado que hablaba con los troncos.

Su hija se enamoró de una muchacha en flor y se la llevó a una isla. Vivieron una historia de amor y la contaron en sus memorias. Murieron ahogadas después de pelearse en un barco.

Una ciudad decidió que había muchos cadáveres y prohibieron la muerte. Los vivos se enterraron ellos mismos bajo grandes Palos.

Ariadna encadenada

Coro de luciérnagas

Estrofa

Corres de noche, hija de Minos, impulsada por un dolor en el vientre. Atormentada, piensas en tu hijo, pero no has sido fecundada. ¡Qué incógnita, qué dolor! Te atrae el retrete, padre y madre de Himeneo, hermano de Ares, hijo de Urano, y te acercas vigilando. ¿Qué querrá? ¿Qué quiere provocar con su visión? ¿Fuente altiva o trasera?

Antístrofa

Cual serpiente venenosa se inflama el intestino. Su dolor ha sido percibido, su necesidad remarcada. Ariadna, abre la túnica y deja que el aire te golpee; que recorra tu trasero la sombra nocturna y salga a la luz el origen de tu mal. ¿Son los frutos de Pan, cena deliciosa? ¿El encanto de Baco? Dínoslo, cautiva del retrete, mientras esperas en su copa.

Ariadna

¡Ay, luces de la noche! Inclinarme ante vosotras no puedo. Presa me tiene una horrible necesidad, de remedio inexistente, en esta perenne roca blanca. Ártemis injusta me hirió con una oscura saeta, tan dolorosa como su risa, de alma macabra. Mi intestino, perforado. El colon, sepultado.

Corifeo

¡Terrible es tu relato!

Ariadna

Terrible es mi dolor, infame el castigo de Zeus. Ahora espero, reposando en el marfil, a que cesen los temblores y sea expulsado el mal de mi cuerpo. ¡Maldito el día en que fuiste lanzada, madera de Ártemis! ¡Dame tu fuerza, Hefesto, y que tu cojera me sirva de muleta!

(Gemidos y resoplidos. Entra Casandra y cae, golpeando la puerta con la cabeza)

Casandra

¡Vano esfuerzo!

Ariadna

¡Ingrato sonido! ¿Quién provoca mi ira? ¿Quién violenta mi cuerpo?

Coro

¡Es Casandra! ¡Es Casandra!

Ariadna

¡Horrible hermana, hija de Príamo! Tu muerte en casa de Clitemnestra es un regalo demasiado ansiado.

Casandra

¡En mis ojos, luces de Apolo, de extraño mensaje! Huyen las sombras del futuro y se revela el camino del presente. Hay mármol en el cuerpo de la minaida, vive Níobe petrificada en su oscura serpiente. ¡Ariadna invertida, del laberinto interior! Titánico esfuerzo, inútil divina ayuda. El vino cae y, blanquecina, la tierra sorbe tu miel. ¡Deprisa, antes de que sea tarde!

(El coro arrastra fuera el cuerpo de Casandra)

Ariadna

Oscuras palabras a las que no hay que hacer caso. Ignoro el profético mensaje. ¡Traedme vino, leche y miel!

(El coro regresa con tres ánforas)

Coro

Doloroso es el camino, sirvientes del destino, para todos los que arrastran.

(Ariadna coge las ánforas y las vacía en el suelo)

Ariadna

¡Bebed, dioses, de estas ofrendas! ¡Que estas libaciones sirvan a mis propósitos! ¡Retumba, Zeus terreno!

(Un gran terremoto sacude el escenario. De una grieta aparece Atenea)

Coro

¡Qué extraño caso! Del hacha de Hefesto, hiriente de Zeus, sangre de su frente: Atenea, diosa del saber. ¿Qué misteriosos eventos se aproximan? ¿Qué destino tramado por las Moiras le aguarda a Ariadna?

Atenea

Hija de Minos, Ariadna invertida, la del laberinto interior. Me complacen tu suspicacia y tu ingenio, precursora de Ulises. Que mi consejo te sirva para cumplir tus objetivos.

Ariadna

Un dolor atroz me constriñe: un alma parecida a la piedra tengo atrapada en mi interior, pero no es Bato mi deutor. Herida por Ártemis, la excreción de los frutos de la tierra me resulta tortura infernal.

Atenea

Déjame poseerte. Que mi fuerza y salud eternas te sirvan de apoyo.

(Se fusionan con un estallido blanco)

Ariadna/Atenea

¡Ah! ¡Ah! ¡Oh!

Coro

Lo que fluye sin dolor resulta irrelevante. ¡Qué gran mentira, de los que sólo dan talante! Un peso que se mueve, impulsado sin un muelle, restos de comida, fuente de gran vida.

(Atenea y Ariadna se separan con otro estallido de color rojo)

Corifeo

¡Qué miseria y qué tristeza, morir por una vileza!

Ariadna

¡Fracaso! ¡Horrible es tu venganza, arquera del Olimpo!

Atenea

Fuerte es la saeta de Ártemis, irrompibles los hilos del destino con los que te encadenan las moiras. Me despido, hundida en la vergüenza.

Ariadna

¡No huyas, cobarde!

(Atenea se lanza de cabeza por la grieta del suelo. Casandra grita desde fuera)

Casandra

¡Esfuerzo titánico, Loxias, el que propones!

Coro

Qué tristeza y qué vileza morir por una crudeza.

Ariadna

¡Silencio, faros nocturnos, y escuchad! La priámide Casandra ha vuelto a hablar, mencionando un terrible rival de Zeus. ¡Que una de vosotras vaya en busca de Prometeo! Él nos guiará con su fuego.

Corifeo

Así se hara.

(Una luciérnaga sale)

Coro

Así esperas a que llegue tu hora, Ariadna encadenada. Prometeo y Parca, corriendo a buscarte. ¿Qué será de tu alma? ¿Depositarás en la tierra, o serás depositada? Qué injusta venganza, qué aleatorio castigo, qué arco más cruel el de Ártemis. Gime, hija de Minos, hasta que se resuelva tu futuro.

Ariadna y Casandra

¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

Fin


Female Trouble: An Introduction (I)

An Introduction: Characters – First part

Dawn Davenport: Infamous student, runs away from home when she doesn’t get the cha-cha-heels she wanted as a Christmas present.

School time: Davenport, Chicklette and Concetta
Christmas Carol

She gets pregnant on the run. The child’s father doesn’t feel like giving money to the girl, and Dawn gives birth to Taffy alone in a hotel.

"Eat it!"
"You fucked me on Christmas. Now I want money"
Taffy is born

To get money she works in a bar, then as a stripper, then as a prostitute and ends up being a thief.

Dawn as a stripper
Hit and run with Chicklette and Concetta

She enters the Lipstick Beauty Salon, where she meets Gator. They marry.

Wedding: Dawn and Taffy

After splitting up with her husband, the Lipstick’s managers (the Dashers) convince her of working with them in a mysterious glamour and beauty project.

Dawn and Mr. Dasher

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Taffy: Is not allowed to go to school or have friends. She fights to have a regular life.

Family trouble - Dawn and Taffy (child)

Her mother ties her to her bed when she doesn’t behave properly.

Bed chains

Dawn thinks she is retarded and tries to convince her, but Taffy is pretty sure of her mental stability.

Taffy as a 14 year old girl plus Dawn and Gator
Angry Taffy

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Concetta: former classmate of Dawn Davenport, she has a parallel pathos. She also was bad at school, works as a prostitute and as a thief and even visits the Lipstick.

Concetta

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Chicklette: same as Concetta. They are always doing the same things.

Chicklette

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Gator: before meeting Dawn he lived with his aunt, Ida.

Gator and Aunt Ida

Ida wanted him to be gay. Gator worked at the Lipstick before meeting Dawn for the first time. He gets kicked from home when Dawn gets tired of his stupid sexual games, often involving hammers and carrots.

Dawn, Gator, Hammer

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Ida: Gator’s aunt. She hates Dawn since the day she married Gator. She wanted Gator to be gay, and even prepares some meetings between guys and her nephew. She’s Dawn neighbour, and make each other’s life impossible.

Ida without make-up
Ida with make-up

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The Dashers: owners of the Lipstick Beauty Salon, they’re elitists and only allow filthy and trashy beauties do their hair in the Salon. Also, thanks to the Lipstick’s monstrous fees they can wear expensive and bizarre make-up and clothes.

The Dashers

They are interested in beauty and propose Dawn to work as a model for a secret beauty project they are planning.

The Dashers at Dawn's wedding (Ida at the background)

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The Lipstick Workers: a strange group of people works regularly at the Beauty Salon. They are practically servants of the Dashers and move under their influence. Apart from that, they don’t do anything else.

Lipstick workers plus Chicklette and Concetta

En el crucifijo

Mi familia era rica, poderosa.

Así, cuando decidí ser sacerdote, me liberaron de algunas de mis funciones sacerdotales.

Cuando accedí a ser director de un burdel, debido a mi formación eclesiástica, me liberaron de algunas de sus funciones.

Al adquirir el rango de guardabosques me liberaron de algunas de sus funciones.

También sucedió cuando decidí ser ama de casa, músico errante, esclavista, jinete.

El enorme crucifijo de madera se construyó en 3 meses. A sus 30 metros resultaba ridículamente inestable.  El Cristo era de mármol turco y su color púrpura era intolerable. Las gigantescas ruedas que quedaban a sus pies provocaban un irritante vaivén que, a trescientos metros de distancia, generaba hilaridad en los habitantes de los pueblos que iba cruzando. Los cuarenta esclavos que tiraban y tiraban de las cuerdas atadas al crucifijo no tenían tiempo para ver que, a cada metro que avanzaban, los movimientos del crucifijo se iban haciendo más violentos.

Al fin se divisaron las majestuosas puertas de la Ciudad. Rodeadas por una muralla de más de cuarenta metros de altura, resultaban intimidantes para cualquier ser humano. Pero no lo eran para un Cristo púrpura bamboleante. Los habitantes de la ciudad ya empezaban a salir de sus casas, expectantes. Se sentaban en sillas de cáñamo. Querían ver su salvación, pero de tanto mirar al cielo se quemaron los ojos y se pusieron vendas blancas. Así que empezaron a picar los pies contra el suelo, aplaudir y gritar. Los sacerdotes abandonaron sus obligaciones cotidianas para sumarse a la gran masa ciega que aullaba en la calle.

Yo venía de otra ciudad, dispuesto a profanar su templo. Estaba escondido dentro, liberado de cualquier obligación. Al oír los gritos, mi cuerpo salpicó de la emoción el interior de madera del crucifijo.

Las puertas se abrieron y retumbó un grito atronador. Los esclavos arrastraron el monstruo púrpura al interior de la ciudad. La gente levantó las manos, los sacerdotes quedaron ciegos de tanto mirar el sol. En un último alarde de majestuosidad, el crucifijo de mármol púrpura y de madera, encima de las gigantescas ruedas de madera, intentó mantener el equilibrio, pero fracasó. La cruz cayó encima de la gran masa ciega, que seguía gritando. Los muertos salpicaron a los vivos, y los supervivientes empezaron a llorar al oír el terrible crujir de madera y mármol. Con la boca abierta y los ojos vendados tragaron polvo y  arena, y masticaron y crujieron sus mandíbulas.

Iba a salir del crucifijo, pero mis orígenes me liberaron de la obligación de abrir la puerta de acceso. De tan grande que era mi riqueza, incluso los ciegos crujientes se apartaban de mi camino. Quería llevarme cuerpos aplastados al interior del templo, pero no tuve que subirlos a un carro: lo hicieron por mi. Cuando llegamos, profané su templo fornicando con cadáveres, pero a nadie le importó.

Yo morí unos días más tarde, cuando un crucifijo de mármol gris azulado de más de sesenta metros de altura penetró en la ciudad. Sus habitantes profanaron su templo y sodomizaron mi cadáver.

Pero ellos también morirían un mes después, al salir del suelo, en medio de un gran terremoto, un grotesco crucifijo astillado de más de ciento veinte metros de ancho y seiscientos de altura que coronó la ciudad durante milenios. Los pocos habitantes que habían sobrevivido a tantas crisis religiosas ya no gritaban cada vez que se acercaba otro monstruoso Cristo: simplemente lloraban, y masticaban polvo y arena. Eran conscientes de que esos crucifijos les permitían llegar cada vez más arriba, y los aceptaban sin dudarlo. Pero en el fondo se preguntaban si valía la pena seguir limpiando la ropa con todo el polvo que flotaba en el aire.